Sonidos y Audición

Estamos rodeados por sonidos

Los sonidos son creados por vibraciones. Cuando un objeto vibra, se ponen en movimiento moléculas de aire. Este movimiento se parece a ondas.

Las ondas se alejan de la fuente de vibración como las olitas en una laguna cuando se tira una piedra al agua. Las vibraciones que se producen en el aire se captan por nuestro oído y se escuchan como sonidos.

Cuando hablamos, las cuerdas vocales vibran, creando así ondas sonoras que, al llegar a nuestro oído, se escuchan como habla. Las ondas sonoras pueden propagarse por el aire, por el agua e incluso pueden atravesar objetos sólidos.

El sonido se puede medir en términos de frecuencia, de intensidad y de tiempo.

También sonido simple (por ejemplo el tono puro) o como sonido complejo (por ejemplo el habla).

La mayoría de los sonidos que escuchamos cada día son sonidos complejos.

La frecuencia es la altura del tono.

Se mide en hertzios (Hz), que indican cuántos ciclos de vibración se producen cada segundo.

El oído humano normal puede percibir frecuencias de 20 a 20.000 ciclos por segundo (desde los sonidos muy bajos hasta los sonidos muy altos) y puede detectar diferencias de frecuencia muy finas (una diferencia de sólo 1 Hz. ya se percibe).

La intensidad es el volumen (amplitud) del sonido.

Se mide en decibelios (dB). El sonido más bajo, que un oído normal puede percibir, es de 0 dB, aproximadamente, mientras que un avión con motor a reacción alcanza unos 120 dB a la hora de despegar.

El habla y la mayoría de los sonidos en nuestro entorno son sonidos complejos, que consisten de muchas frecuencias e intensidades diferentes. El espectro de un sonido complejo describe estas características y determina el timbre del sonido.

El timbre es la calidad del sonido, o sea lo que hace que una flauta y un saxófono suenen diferente, incluso cuando tocan la misma nota.

El tiempo: las características temporales o el ritmo del sonido se miden en milisegundos (ms).

Compare, por ejemplo, el sonido rápido e impulsivo de un globo que revienta, con el sonido prolongado de una sirena que silba.

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