Introducción

De los cinco sentidos, el oído probablemente es el más importante para sentirnos conectados al mundo que nos rodea. Los sonidos de nuestro entorno y los sonidos de la comunicación sirven para conectarnos con los demás de una manera que la visión sola no puede. Estamos inmersos en un mundo auditivo, mientras que solo observamos al mundo visual.

Los sonidos hacen que nuestra vida sea más rica, imagínemos una caminata en los bosques en día fresco de otoño, escuchemos como los pasos hacen crujir las hojas secas, cómo el viento susurra en los árboles, cómo graznan las aves, al sobrevolar el bosque, y la risa de los niños que juegan. Aunque cerremos los ojos, el oído siempre está trabajando.

Si los sonidos que nos rodean comienzan a debilitarse, también comenzamos a perder la sensación de ser parte de nuestro mundo. Aunque se suele buscar ayuda rápidamente en el caso de problemas auditivos, pues el uso de audífonos sigue siendo poco común, a pesar de los importantes avances tecnológicos realizados en el campo de la audiología.

Unos 500 millones de personas, aproximadamente, sufren de insuficiencias auditivas, a nivel mundial. Se estima que en Europa son unos 70 millones de personas, que padecen de pérdidas auditivas significantes, mientras que en EE.UU. el número de personas afectadas asciende a 30 millones, aproximadamente. Casi el 20% de la personas entre 65 y 74 años sufren de una pérdida auditiva significante.

Entre los mayores de 75 años, dicha cifra asciende al 35%.

Además, existen cálculos que muestran que cada vez mas jóvenes sufren de deficiencias auditivas, lo que se debe sobre todo a la exposición a ruidos excesivos.

Para la mayoría de las pérdidas auditivas (el 90%) los audífonos son la ayuda adecuada, sin embargo, menos del 10% de las personas, a quienes se podría ayudar, realmente están usando audífonos.

¿Porqué no hay más personas que aprovechan la ayuda que proporcionan los audífonos?

La mayoría de las perdidas auditivas se prodúcen tan gradualmente que podemos tardar bastante tiempo en darnos cuenta de que no estamos oyendo bien. Quizás tenemos que pedir a nuestros interlocutores mas frecuentemente que repitan lo que acaban de decir, especialmente si hay ruidos de fondo.

A veces parece que todo el mundo esta murmurando. También es posible que comencemos a poner el volumen de la televisión o de la radio mas alto. Cuando la pérdida auditiva se agrava, puede ser que tengamos que enfocar mucho el oído para entender las conversaciones y que nos cansemos del esfuerzo que necesitamos hacer para escuchar, con el tiempo quizás comencemos a evitar las situaciones sociales y perdemos el interés en actividades que antes nos gustaban.

Quizás consideremos que la pérdida auditiva es una señal de que se está envejeciendo y, por lo tanto, nos sentimos renuentes a hacer el problema "visible" llevando un audífono. ¡La verdad es que las dificultades de audición probablemente se noten más que un audífono!

Sonidos y Audición >>